
El tema de la discriminación es un tema complicado.
Discriminar no esta bien, en eso muchos estamos de acuerdo. Pero aun asi siempre discriminamos, discriminamos desde el momento en que decidimos a quien queremos y a quien no. Que nos gusta y que no, discriminamos en la góndola de un supermercado y discriminamos cuando elegimos la chica ó chico que mas nos gusta.
Discriminar, además de ser algo desagradable para el discriminado, es un acto completamente natural e instintivo y eso es muy importante saberlo.
Con lo que yo voy a explicar acerca de la discriminacion intentaré llevar el tema a fondo, para no quedarnos con la mirada unicamente de lo malvado del discriminador y el gran daño que este causa cada vez que abre la boca ó hace algo para discriminar.
Ayer mientras leía un libro de un autor español que se llama Jose Antonio Marina, el nombre del libro es "El laberinto sentimental". Encontré una buena explicacion acerca del Yo. Y a continuación explico lo que yo entendí.
El yo vendría a ser justamente lo que es uno, la estima que uno tiene de uno mismo, lo que pretendemos de nuestra propia imagen, lo que creemos que los otros piensan de nosotros y tambien lo que queremos que ellos piensen de nosotros. El Yo tiene mucho que ver en la vergüenza y en la timidez.
Y particularmente a mi me parece que tambien el Yo tiene mucho que ver en la discriminación.
Porque cuando alguien nos discrimina (y lo digo a conciencia pues fui discriminado durante mi infancia en muchas ocasiones) mas allá de hacernos pasar un mal momento, esa persona intenta ponerse por arriba de nosotros, dejandonos abajo, desanimados y descepcionados (véase "Carta al padre" y "La Metamorfosis" de Franz Kafka).
El discriminador nunca va a discrimar arbitrariamente, casi siempre que lo hace tiene motivos para acusar al discriminado, aunque sean inventados e infundados, lo importante es humillar al otro.
Pero hay un secreto en todo esto y es que no hay humillador sin humillado. Dirán que es una obviedad y de hecho si lo es, pero no se puede ignorar.
Si voy caminando por la calle, y supongamos que peso 120 kilos y mido 1.70mts (es decir que soy muy gordo). A lo mejor cruzo mal la calle y me insultan y el que me insulta, como no se conforma con insutlarme por algo que hago mal, agrega un "gordo de m..." ó "gordo p..." (uds entienden).
En tal caso yo diría que tengo dos alternativas. ó bien sentir el dolor de ser discriminado, sentir que estoy como estoy por culpa de la gente que me discrimina y no puedo salir adelante, sentir que mi moral baja junto con mi auto estima, lo cual no es recomendable que digamos.
Y a cambio siempre tambien tengo la posiblidad de escuchar el insulto discriminativo, reirme, no mirar atrás, seguir caminando comprendiendo la imbecilidad de quien lo emitió y olvidar la situacion para pasar a cosas mas importantes.
Quiero decir que la discriminación existe y eso no le gusta a nadie, es ofensiva y la mayoría de las veces infundada y basada en cosas que el discriminado no eligió (como la discriminacion racial ó de género).
Y aun así y por los aprendizajes de mi infancia-adolescencia, prefiero recomendar que no nos victimicemos ante los hechos que nos discriminan. Asumamos el hecho que nos discriminó, sepamos departe de quien viene, y defendamos nuestra integridad con madurez, con indiferencia, que la indiferencia es veneno para quien se atreve a discriminar.
2 comentarios:
La mejor manera de enfrentarse al que discrimina es riendose de uno mismo a puntos extremos y dándole la razón al discriminador.
Como dijera el Dr Tangalanga cada vez que le gritaban "viejo puto" en el telefono: "viejo sí, pero de puto tambien".
Otro buen ejemplo es el de Peña, que grita a los cuatro vientos que el es "puto" y se siente orgulloso de serlo. Por lo que a veces y, paradójicamente, el se pone en el lugar del "discriminador" y no muchos se atreven a debatir con el.
No importa cómo es uno, sino la actitud que toma ante las cosas.
Si me dicen, por ejemplo, "judío de mierda", en vez de discriminarlo de vuelta, puedo responder: "judío soy y de mierda no se, quizás". Utilizar la ironía y, como bien dice Andres, ignorarlos totalmente, da ventaja sobre el discriminador.
Tema complejo el de la discriminacion. En mi caso reconozco haber sido discriminado, pero tambien ser discriminador. Y pienso que al discriminar, muchas veces no hacemos mas que ocultar nuestras pequeñeces y defendernos contra nuestras inseguridades.
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